Dentro del panorama energético y de sostenibilidad actual, las apuestas por las energías renovables es una obligación, al menos para disminuir la contaminación y cumplir con el Protocolo de Kyoto
Por George Moore
Una alternativa renovable es la energía solar, la cual ha demostrado sus ventajas y posibilidades, ya que es limpia, inagotable y directa, pudiéndose generar en nuestro propio domicilio y no necesita ser transportada. Además puede ser rentable económicamente y tiene múltiples aplicaciones.
Es por ese motivo que se ha creado internacionalmente un ámbito jurídico y legal que fomenta el uso de esta energía y se han puesto en marcha iniciativas que apoyan la utilización de esta para la reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera terrestre.
Pero repasando el término “energía”, y antes de adentrarnos en el fascinante mundo de la energía solar y su creciente aplicación debido a sus ventajas, la definición que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española da en torno a su acepción física, es la “capacidad para realizar un trabajo”.
La energía es el motor que hace funcionar el mundo. Desde el principio de la humanidad con el descubrimiento del fuego, la energía y su transformación ha ido modelando nuestra evolución hasta llegar a la actualidad; nos permite desplazarnos hasta dar la vuelta al mundo o visitar el espacio, no pasar frío en invierno ni calor en verano, disfrutar de cómodos medios de transporte, de placenteros baños de agua caliente o de comidas sabrosas cocinadas a fuego lento, o de rápidas, que nos hacen ganar tiempo.
En el reverso de la moneda, la energía también se utiliza para causas bélicas, sus enormes posibilidades no son aprovechadas de igual manera por todos y su despilfarro y uso inadecuado genera contaminación y provoca el efecto invernadero, que para muchos científicos es el causante del cambio climático.
Hoy, más que nunca, se hace evidente la necesidad de conocer y asimismo, reconocer los problemas que amenazan nuestro futuro y el de nuestros descendientes. Tanto en el ambiente laboral como en el medioambiental, el futuro próximo pasa por la plena adaptación a los cambios y sus consecuencias.
Hasta el momento actual, las necesidades energéticas para nuestra vida se encuentran en la naturaleza. Desde las fuentes primarias hasta el consumo final, estas van pasando por etapas intermedias que van mermando la llegada hasta el ser humano y sus necesidades, aprovechándose tan solo un 2,5% del total energético.
Las energías se presentan principalmente de dos maneras: las renovables y las no renovables.
Energías no renovables
Son aquellas cuyas reservas están limitadas, como por ejemplo el carbón o el petróleo, que al ser combustibles fósiles y al ritmo de consumo actual están condenadas a desaparecer. Además es importante destacar que en la medida que las reservas son cada vez más escasas, la extracción es más difícil y como consecuencia directa, aumentan sus precios.
Volviendo a la argumentación anterior, si se mantiene el modelo de consumo actual, los recursos no renovables dejaran de estar disponibles algún día no muy lejano, bien porque se habrán agotado las reservas o bien porque su extracción será antieconómica. Se puede citar también como energías no renovables al gas natural y la atómica o nuclear.
Energías renovables
Son aquellas fuentes inagotables a las cuales se puede recurrir de forma permanente. También están asociadas a fenómenos naturales, porque proporcionan energía por su propia naturaleza, nos referimos a la solar, hidráulica, eólica, biomasa y mareomotriz, así como la energía de las olas.
De todas ellas cabe destacar la solar, por ser la que ofrece más posibilidades y facilidad de uso en todos los ámbitos de aplicación; es directa, limpia y silenciosa entre otras ventajas.
Cuando nos referimos a esta última, debemos distinguir sus dos aspectos aplicables, energéticamente hablando. El primero se refiere a la solar térmica o también llamada energía termosolar, y que consiste en el aprovechamiento de la energía del sol para producir calor, que a su vez puede aprovecharse para la producción de agua caliente para el consumo doméstico, ya sea agua caliente sanitaria o calefacción; o la energía mecánica y a partir de esta la electricidad mediante turbinas. Aunque su uso más habitual es el agua caliente doméstica.
Una de las ventajas de la energía solar térmica comparada con otras es su bajo costo de instalación y mantenimiento en relación a su ahorro. El montaje es muy sencillo y dispone de un termo-acumulador el cual es capaz de proveer agua caliente al menos durante tres días sin sol, a una temperatura media de 70 Cº.
La otra faceta de la energía solar es la solar fotovoltaica, es decir, la obtención de electricidad a través de paneles fotovoltaicos. Estos se encargan de producir electricidad mediante la excitación de sus células a niveles electrónicos al recibir radiación solar. Aunque actualmente, la inversión en este tipo de paneles solares es algo elevada, así como su instalación y mantenimiento, es una buena inversión para el ámbito domestico a medio y largo plazo ya que vende los excedentes del consumo propio a la red eléctrica.
Pensemos que en un año, el sol emite sobre la tierra 4.000 veces más energía que la que puede consumir toda la humanidad. Aprovechar este inmenso potencial es realmente una oportunidad que no se debe dejar pasar y si a ello se añade la particularidad de que el sol es una fuente de energía inagotable y no contaminante, debe obligarnos a desarrollar tecnologías que nos ayuden a sacar el máximo rendimiento energético del sol.
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